Tip 1: El poder de pensamiento

Dos personas, que están en el mismo nivel de conocimientos que van a estudiar para un examen, el mismo examen. Una de esas personas cree fuertemente en que solo tiene que rematar sus conocimientos, esforzarse un poco , porque el éxito está a la vuelta de la esquina. Otra por el contrario, cree que seguramente no será tan sencillo, que tiene que hacer un montón, que va de las últimas en su clase…

Vuelvo a repetir, tienen el mismo nivel de conocimientos, y el mismo montón del trabajo.

¿Quién de esas dos personas se pondrá las manos a la obra con más ganas, con más entusiasmo, con más energía y lo conseguirá por lo tanto antes? Sé que la respuesta es evidente.

¡Ah! Entonces volvemos a demostrar como nuestra forma de pensar, influye en nuestra actitud, nuestra actitud en nuestros actos, y nuestros actos en nuestros éxitos.

La conclusión: seguir trabajando sin parar, como si el éxito estuviese a la vuelta de la esquina. Tener ese pensamiento constantemente, repetirnos eso, una y otra vez hasta creerlo y actuar en función de ese pensamiento.

Yo se que eso suena bonito pero difícil de hacerlo, pero hay que QUERER cambiar. Y yo quiero cambiar, yo quiero encontrar lo que funcione para mi, e interiorizo todos y cada uno de los tips que leo.

Otro ejemplo: Conozco a una persona, que todo lo que ha logrado en la vida ha sido por sus méritos propios, nadie le ha regalado nada, pero es otra historia aparte… recuerdo hace un año cuando la llamaba por teléfono , y como de costumbre me solía quejar de todo lo que tenía que hacer, y de que no me apetecía en absoluto, su única respuesta era (y a la que por su puesto no le daba yo ningún valor por entonces):

¡Hazlo, no lo pienses!

 

Ya, bueno… hazlo, pero no me apetece, te lo estoy diciendo… Parece que no me escuchas, ¿qué consejo es ese? no tenía para mi eso ningún sentido…

Ahora para mi esto tiene sentido y MUCHO, es la clave de todo. Es mi pensamiento el que no me dejaba remangarme y atacar las tareas.

Lo que solía decirme mi amiga que no hay que darle tantas vueltas a las cosas, ¡qué gran verdad! Yo no la quería escuchar, yo no quería cambiar, me gustaba (y seguro que a mucha gente le gusta) quejarme. Darle importancia a nuestras tareas, que realmente no tienen nada de importante.

¿Qué tienes que sacar la basura? ¿Qué tienes que sentarte a estudiar? ¿Qué tienes que ir a pagar al banco y de paso hacer una cola infernal porque es el día del cobro de las pensiones? No lo pienses. Te calzas y sales a la calle o coges tu libro y tu estuche y te vas a lo que tienes que hacer…

Nosotros tenemos una energía limitada al día. Es como si nuestra energía fuese el agua, y nosotros el vaso que contiene esa agua. Pues cuanta más energía gastemos en pensar lo que no nos apetece hacer una cosa, vamos quitando el agua de nuestro vaso. Al final del día, cuando nos pongamos a hacer estas tareas, no habrá suficiente energía para hacerlas.