Mi vida es un asco

Hace una semana leí: 

Tienes la vida que te mereces.

Aunque se intenta echarle la culpa a las circunstancias, el hecho es que si realmente estás disconforme con tu vida, la cambias. Si el esfuerzo por cambiar te resulta demasiado grande, es porque lo que tienes ahora te compensa más que el esfuerzo.

Ahí lo llevas. ¿Buscabas en Google consejos para cambiar tu vida? No hay consejo ninguno, tu vida es una mierda pinchada en un palo porque eres tan sumamente vago, que no quieres hacer absolutamente nada para siquiera intentar cambiarla.

Ahora vamos a otro tipo de cosas… qué ocurre cuando quieres algunas cosas que solo dependen de cuanto trabajes, del esfuerzo. Vamos, el éxito está en cuantas horas le eches al día por ejemplo. (Lo de cómo convertirse en un cantante famoso sin tener voz, lo vamos a dejar para la ciencia ficción).

Si tu día a día depende de levantar el culo del sofá y ponerte a trabajar en tu proyecto personal, resulta de vital importancia, que quieras levantar ese culo. Te tiene que compensar dejar de ver la tele, dejar los videojuegos, dejar de hablar con tu madre, dejar de dormir… todas esas cosas buenas que tanto nos gustan, para trabajar en cosas que no gustan, porque si te gustaran no estarías leyendo esto.

Tienes que plantearte esta cuestión:

¿Me merece la pena?

Si una persona con un sobrepeso se está comiendo una hamburguesa, o dos o tres pero le gusta el cuerpo de una persona delgada, no le compensa el esfuerzo de pasarse a las ensaladas, de dejar de comer la comida grasienta, el chocolate… para tener ese cuerpo. Entonces realmente NO quiere estar delgada. (Dejando aparte por supuesto a las personas que aún comiendo muy sano, no consiguen sus objetivos porque tienen una enfermedad, que los hay.)

El esfuerzo que esa persona tiene que hacer al rechazar la hamburguesa es mayor que sus ganas por estar delgada.

Si quieres convertirte en multimillonario, puedes hacerlo, pero quizás eso te suponga trabajar 12 horas diarias o más.

¿Estás dispuesto a renunciar a tu tiempo por el hecho de tener una casa lujosa con una piscina con agua salada y gente que atienda tus necesidades, pero realmente no tengas tiempo para disfrutar de estas cosas? ¿Estás dispuesto a echarle más cojones a la vida para tener dinero para comprarte un iPhone en vez de un Alcatel?

¿Te merece la pena?

Y no contestes estas preguntas con rapidez. Piénsatelo durante varios días o semanas.

¿Cuál es mi objetivo?

¿Qué quiero?

¿Qué voy a conseguir cuando consiga alcanzar ese objetivo?

¿Para que estoy haciendo todo esto?

¿Para tener un prestigio?

¿Para tener más dinero?

¿Sacrificaré mi salud?

¿Sacrificaré mis amistades?

De algún lado tengo que sacar el tiempo, tengo que esforzarme, tengo, tengo, tengo… tengo que hacer muchas cosas.

¿Me merece la pena?

Y si te das cuenta de que no te merece la pena, no pasa nada. Es tu elección personal, no te sientas culpable. En tus valores prevalece tener los fines de semana libres para jugar con tus hijos conduciendo un DACIA, teniendo un Alcatel… no necesitas más. Pero habrá otra personas, que después de tomarse un tiempo largo de reflexión, lleguen a la conclusión de que ellos quieres conducir un puto Maserati, aunque les suponga estar trabajado esas 12 horas diarias.

Es tu elección. Tienes la vida que te mereces, porque sopesas esas decisiones diariamente en el suconsciente y tomas una u otra elección.

Para ser feliz, elimina los objetivos parásitos como ser delgado y fuerte cuando no estás dispuesto a ir a gimnasio 5 veces a la semana después del trabajo y no estás dispuesto a comerte un batido de espinacas en vez del bollo de chocolate. Se feliz, deja de engañarte. Toma los objetivos que te merecen la pena y ve a por ellos. No te engañes, sincérate contigo mismo.

A mi me ha tomado tiempo decidir que es lo que quiero y es más, aún sigo dándole vueltas, replanteando toda mi vida, porque tengo muchos objetivos parásitos impuestos por la sociedad.

¿Es el éxito para mí tener un Mercedes? ¿O quizás el éxito para mí es tener una buena salud? ¿O quizás casarme con la persona que amo? ¿Tener hijos? ¿Poder ir a la playa todos los domingos con mis amigos?

¿Qué es el éxito para mí?

Quizás realmente NO quiero trabajar en nada, y no me merece la pena ese esfuerzo, si con lo que tengo voy tirando… Es tu elección, y no te sientas culpable si no encaja con lo que la sociedad te imponga.

Pero si a ti te merece la pena sentar el culo y memorizar como un papagayo, todos los artículos de la Constitución porque vas a aprobar un examen, que te dará el trabajo de tu vida, porque te aportará una felicidad, un orgullo, o lo que fuese…

Recuérdatelo constantemente:

¡Me merece la pena, quiero esta vida para mi y voy a hacerlo AHORA!